domingo, 11 de septiembre de 2011

Eres eso, un momento de debilidad.

 Si cierro los ojos y me concentro mucho te veo. Te veo girandote mientras bajabas la cuesta de todas las noches a las 4 de la mañana; te veo nadando, picado con tus hermanos, respirando hondo y hundiendo tu cabeza de nuevo en el agua; te veo sonriendome y resoplando porque yo estoy demasiado lejos y tu hermano, demasiado cerca, como siempre; te veo contestando a cada uno de mis mensajes mirando a todos los lados por si algún cotilla mayor que tu aparece por detrás; te veo revolviendote en la cama dos horas hasta que concilias en el sueño; te veo apoyado en la verja verde; te veo con tus manos sobre mi cintura y tus labios sobre mi frente; te veo vergonzoso, alto, observador; te veo mirandome, a mi, precisamente a mi, desde el dia que nos miramos mas de 3 segundos seguidos; te veo dandome dos besos, rojo, delante de todo el mundo;  te veo sentado en una silla sometido a un interrogatorio ; te veo pensando en mi. 


Y de todas las formas en que te veo me quedo con la última. 

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