lunes, 29 de abril de 2013

Con la música llegarás a donde tú quieras

Y ahí llegábamos cada día a nuestras clases, desde cada punto de la ciudad, cada uno unos zapatos, que iban de azul marino a rojo, pasando por verde y magenta. Pero una vez llegados allí  no existían las diferencias; y si las encontrábamos, desaparecían con un soplido, un movimiento de llaves, al compás de las melodías de los libros de entonación . Al principio, muchos no entendíamos que nos llevaba cada día a ese sitio, con el tiempo, entendimos que allí las personas eran distintas, incluso, nos atreveríamos a decir, que especiales. Nuestro mundo se concentraba en aquellas cuatro paredes de aulas "insonorizadas" por dos puertas; allí decidimos que podíamos ser nosotros mismos, y que nadie nos juzgaría por ello; que poco a poco, la familia iba creciendo, unos se iban, otros permanecían  pero de vez en cuando volvían de visita, para no olvidarse de quien les enseño que para tocar en un concierto era conveniente vestir de color negro, que los días en que se concentraban más de diez personas en el auditorio era que la banda iba a sonar, no importaba si bien o mal, pero ahí estaban las sonrisas emocionadas, con sus zapatos de charol para ocasiones especiales y la camisa blanca que mamá acababa de plancharte. Que allí a la biblioteca no se va a estudiar, si no a hablar, y al minuto siguiente a mandar callar; y si nos escondemos bien, se acondiciona de comedor, la conserje paseándose con sus :"buenas tardes"; el cigarro de los profesores, y el café de los otros.
Nuestros sueños siguen, y permanecerán entre esas cuatro paredes, nuestras cuatro paredes.

viernes, 26 de abril de 2013

La vida ya es bastante puta cuando no estas.

Cierras los ojos y de repente, huele a mar, a sentimiento quemado, a pérdida de tiempo. Poco a poco por tus conductos nasales pasa ese aroma a añoranza, a miedo, a ganas de todo, y a cobardia por realmente la nada. Y una sonrisa cruza tu rostro porque esta cerca y ha asumido que no pensabas estar más lejos de ese punto que cruza la línea constantemente, la salta, a la comba, la pata coja, con los ojos cerrados y unos buenos moratones en las rodillas. 



"me he dado cuenta, de que no puedo caer más bajo cuando veo que te pierdo"

jueves, 25 de abril de 2013

No estamos hablando de pasión o desemfreno; ni de hormonas, o tampoco es excitación. No pretendes ser la más mala de la clase, ni un cotilleo, ni siquiera vas a fardar de que follas, que eres mayor; ni se te pasará por la cabeza contar como suenan los muelles de la cama.
 Estoy hablando de amor. Hablo de tener el primer fallo garrafal en el campo más temido por un adolescente: el sexo ; con la persona que consigue que las mariposas se peguen contra las paredes de tu estómago. Y tener miedo, y hacerlo mal para reirte de todo cuando te sientas ridicula. 

Quiero que cada centimetro de mi piel huela a ti