martes, 28 de mayo de 2013

Tus silencios y tus gritos

Fijate en ese, camina sin rumbo fijo, cada fin de semana, intentando rellenar, polvo tras polvo, ese vacio que siente en el cuerpo y que nunca ha sabido explicar. Al día siguiente, con la resaca, no recuerda quienes, pero si sabe que una noche más, a llenado, pero a él, no le ha llenado nadie.
Ese que camina acelerado, camina sobre sus propios pies, se pisa, es perfecto, la ralla de lado, las gafas en el punto justo y su camisa de niño pijo no se mueve ni un centimetro, no obstante, hace tiempo que se olvido de los detalles, del color del cielo, ya no recuerda que significa sentarse a contemplar las estrellas, sin razón aparente.
No pares de fijarte, aquel de alli, el que las vuelve locas a todas, el pelo alborotado, cariñoso, atento, aparentemente. Si, el chico perfecto. Él escupe los "te quieros" a cualquiera, todas son especiales y al final, ninguna de ellas; se "enamora" de lo que ve; y con los años se da cuenta, de que no ve nada y se ha quedado ciego.

¿Y se supone que tengo que enamorarme de alguno de ellos?
Pasaré los ojos por todos ellos, pero mi elección siempre acabará en ti.

(Aunque todo acabe mal, a escupitajos y borderios; si me necesitas, siempre volveré a ti)

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