lunes, 2 de diciembre de 2013

Cuando tienes todas las respuestas, el destino cambia todas las preguntas

Que estúpida es la mente humana, y que poco remedio parece tener. Ella que se dedica a sacar agua para alguien que hace años que no tiene sed; o que saca algo que parecía olvidado en el baúl, y tras darse cuenta de que es inservible, en vez de tirarlo, lo mete otra vez; por si te hace falta en otro momento de debilidad, para agarrarte a tus miedos, o a tu pasado tal vez. Se pone límites cada día que salta a la pata coja, o a la comba sin cuerda, o un precipicio sin fin, como caer en un agujero negro; como si después del negro hubiese un color más oscuro y más terrible. Manda más sangre al cuerpo, el corazón bombea más y entonces, si que estas perdida. Tira la piedra y esconde la mano. Te da opciones pero no te explica cual es más lógica como para otras cosas. Y en ese momento solo te lleva al pasado, como queriendote empujar al absurdo, a lo que no sientes; al engaño.
Para situaciones desesperadas, decisiones desesperadas. Pero ni estas desesperada, ni quieres tomar una decisión, pero ya te han metido en ella; y ya toca cojer papel y lápiz, y alguna que otra neurona; y la situación que no soportas; y las estupideces otra vez. Y el no saber, y la poca calma, y lo que necesitas es eso, calma.

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