sábado, 1 de febrero de 2014

You are far from the usual

Ya no veo los amaneceres en tus pupilas, esas que llevaban tus ojos agotados del cansancio, luchando por no caer rendidos solo porque para mi amanecer era pronto para irse a la cama. No están tus malos días en mis nervios, incluso hace tiempo que tu risa ya no es la banda sonora de mis días de lluvia, de las cenas de más, de las sonrisas de un buen día. Cada vez más lejos sin ver realmente que es lo que esta cerca, un carretera inmersa de kilómetros que se reducen a 0, porque en nuestras cartas aún sigue el mismo remitente. Alomejor consumimos tantas horas juntas, puede que ya no haya tiempo en el mapa para más risas, aunque si lo haya para malas excusas, teléfonos que no hacen más que comunicar y el vacío de siempre. Un " luego te llamo" "ya te diré" ; futuros imperfectos que nunca llegan a resolverse; terceras personas que transportan el cuento de la lechera, que ya ni tiene leche ni nada, es un jarron de papel plástico que solo contiene la sombra de lo que un día fuimos. Y dicen que malas rachas tenemos todos, que todo pasa, pero a mi lo único que me pasa, es que me pesa; los cuentos, los malos momentos, y la preexistencia que no existe si no estás. Que por mi casa ya no pululan tus huellas en el parquet, y el cartón de leche no baja de la marca que le hice el día que te marchaste la última vez,  la risa sigue parada en ese instante en que te fuiste prometiendo volver; y el dulce ya no es tan dulce. Como si dejarás rastro al marcharte, unas marcas imborrables, como si se tratará de un mal trago del destino, un nudo en la garganta de estos que necesitas cortar porque no existe manera humana de deshacerte de él. Pero bueno, que importan las agujas del reloj, si aunque esté estropeado el tiempo sigue corriendo y yo te sigo echando de menos.

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