Porfavor.
domingo, 3 de febrero de 2019
Llamamos amistad cuando ya no sabemos que hacer con toda la magia que nos rodea. Cuando nos ha desbordado todo lo que creíamos conocido, cuando se desata la tormenta. A partir de ahí jugamos a ignorar las evidencias, a huir de nuestros sentimientos, a disfrutar de ese momento. Y cuando ya no podemos más, cuando ya nos ha calado los huesos, cuando estamos empapados y notamos como el frío nos esta invadiendo las venas, lo damos todo a una carta. Pero convencidos de que jugaremos la mejor mano de nuestra vida. Y nos metemos en un camino que no sabemos si tiene salida. Y hay días que no queremos saber nada de nadie, y hay otros que querríamos escondernos debajo del edredón como si ahí no pudieran encontrarnos. Espacio. Aire. Oxígeno.
No queremos sentir la sensación de ahogo, y apartamos. Nos alejamos, escondemos, y gritamos. Y nosotros estamos generando ese gas ácido que nos impide respirar. Pero no importa mientras podamos inspirarlo en soledad. Y nos aferramos a cualquier recuerdo bonito que ya no puede hacernos daño, que sólo es dulce, por eso cualquier tiempo pasado fue mejor. Porque lo pasado ya no quema, es ceniza, purifica, expande, completa.
No quiero avanzar, ni estancarme, salir corriendo, esconderme, gritar, que no me escuchen.
No me vas a entender, pero tampoco quiero que lo hagas.
No queremos sentir la sensación de ahogo, y apartamos. Nos alejamos, escondemos, y gritamos. Y nosotros estamos generando ese gas ácido que nos impide respirar. Pero no importa mientras podamos inspirarlo en soledad. Y nos aferramos a cualquier recuerdo bonito que ya no puede hacernos daño, que sólo es dulce, por eso cualquier tiempo pasado fue mejor. Porque lo pasado ya no quema, es ceniza, purifica, expande, completa.
No quiero avanzar, ni estancarme, salir corriendo, esconderme, gritar, que no me escuchen.
No me vas a entender, pero tampoco quiero que lo hagas.
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