martes, 8 de septiembre de 2015

Tomemos un café insoluble

Que fácil, y que difícil parece todo de repente. Sobre todo esa dualidad entre la imagen, y lo que realmente están viendo tus ojos. Aunque es paradójico usar en la misma frase "tus ojos" y "realmente" porque puede que tus ojos no vean con la claridad adecuada, o que cuenten al cerebro únicamente, lo que quieren que este sepa, su propia historia acabada.
 Todo sería más sencillo, si siguiera retorciéndome las manos después de una buena jugada a las cartas; saliera de su casa echando dos cerrojos, y se duchara con los ojos cerrados, antes de inundarse de todos los recuerdos que el agua trae consigo. Por suerte, o por desgracia, puedes recordar un olor a kilómetros, pero no recordarlo cuando estos se hacen tan profundos, como si el asfalto te estuviera devorando...
Y creo, que mucho peor resulta, sentir que el paso de los días, y las cosas por hacer, te alejan, más que guardar las ganas en todos los cajones que te rodean. Porque en algún momento, los minutos se hacen devastadores, y acaban por estallar. Y cuando estallan, salen volando por la ventana. Y no son capaces de encontrar el camino de vuelta a casa...

Me gustaría saber si a la distancia, la soporta alguien tomando un café

lunes, 11 de mayo de 2015

UPS

Es posible que ya nadie se acuerde de que me gusta vivir descalza; el tacto del suelo encontrándome las terminaciones nerviosas, una a una, con tranquilidad y sin prisa. Puede que sea por esa manía incansable de sentirlo absolutamente todo, de ir acumulándolo, hasta convertirme poco más que un almacén de sentimientos gigantes que se me quedan grandes a los ojos. Y algo que late no muy lejos de todo esto, y  no tengo muy claro si quiero escucharlo, aunque suene mejor que cualquier sinfonia de Beethoven (y cuidado con esto, que el listón se pone por las nubes); que parece que llega traspasando todo límite permitido, descabalando todo, pero sin mover ningún punto de su sitio, silencioso y pequeño cómo sólo algo así podría serlo. Y cuándo creo que todo lo relacionado con mis gustos y mis colores está claro siempre  llega una nueva tonalidad. Menuda risa forzada; qué encantadora melodía.