domingo, 8 de septiembre de 2013

Una bala perdida hecha a mi medida.

Sabes que los recuerdos queman, cuando ya no quieres que sean tuyos; no porque no hayan formado (y formen) parte de ti; si no porque si siguen ahi, te acabaran obligando a recaer.
Las mariposas que matas a balazos de tu estomágo, como si de la reina B se tratase, las piedras del camino con las que te tuviste que golpear dia tras día, y las resacas entre risas sentadas en tu colcha, esperando a que apareciera la fórmula secreta al amor, al desamor, o a la pérdida de neuronas; entre humo, y alguna que otra lágrima. Las preguntas absurdas, que tanta sangre me consumian, los enfados que con los meses nos volvian a traer de vuelta al portal de siempre, con un : "cuanta falta me has hecho" . Dicen que lo mejor de los enfados, son las reconciliaciones y no le faltaba razón al primer enamorado que lo dijo, enamorado del amor, o de su mejor amiga, o si cabe esperar, de una persona por la que sentia debilidad. Esa necesidad de que hiciera algo inesperado y a la vez esperado, estúpido, los veinte euros consumidos en barra, o los labios equivocados necesariamente. La confianza que tanto asco daba pero me hacía darte detalles de mi verguenza, de mi yo que tan pocas personas han visto salir. Te conocias cada uno de mis puntos cardinales, donde me apretaba el zapato, que día del mes iba a empezar a dolerme el estómago; los dias de hablarme, y aquellos que era mejor dejarme volar a mis anchas. Todo eso que tanto te dolio asumir, pero que poco a poco aprendiste a reconocer.
No tenias definición en canciones de pereza, nada que se asemejara al volcán en erupcion que eras los viernes de madrugada; ni canción de Laura Pausini que supiera entender a tu corazón los domingos si pillabas la típica americanada; las letras que tienes guardadas para hacer llorar al mundo, esas de las que me hare adicta en cuanto se den a conocer. Tienes tanto guardado para los demás, que prefieres refugiarte en decepción.
Hoy es un buen día para echarte de menos, pero hay cosas, que en la intimidad, suenan mejor, donde debe doler menos que ya no estes, ni tu risa al otro lado del teléfono.


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