miércoles, 19 de diciembre de 2012

El mundo va mal porque jugamos con las personas y amamos a las cosas

A veces parece que necesitamos perder algo, para darnos cuenta que lo tenemos, necesitamos caernos una y otra vez, para darnos cuenta lo bien que se esta de pie y lo estúpido que te sientes en el suelo. Perdemos lo que nos importa por celos, rencor, egoismo,y muchas veces por amor. Dejamos que todo se interponga y volver nos parece muy fácil cuando echamos de menos, darse cuenta esta muy bien, no me malinterpreteis, demuestra que eres capaz de remendar tus errores, caminar hacia atrás en tus pasos, volver a intentarlo una y otra vez; pero ¿es realmente necesario? Se supone que somos seres racionales, capaces de ir por delante de nuestros zapatos, se supone que nos conocemos y sabemos lo que sentimos cuando queremos a alguien, y no hablo de querer, hablo de QUERER. Deberiamos ser capaces de darnos cuenta cuando no es demasiado tarde para perder, no pretendas ponerte a jugar en serio cuando te han hecho un jaque al rey, porque puedes ganar tiempo, dos jugadas o quizá tres, pero no te engañes, la partida ya esta perdida. Y las cosas no suelen volver a la casilla de donde partiste. No decidas perder, decide ganar, porque hay cosas reversibles, pero no todos los chubasqueros lo son.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La lluvia caía, de aquella manera en que en realidad no sabes si llueve o no; pero sabes que si porque solo miras al suelo y ves como las gotas siguen llenando los charcos; mientras los pisas con las botas de agua y la música a todo volumen no deja espacio para los pensamientos de las personas que caminan a tu lado por la calle. Pompas de jabón y colores del arco iris, y jabón por el suelo que se diluye con el charco, y un panel con deseos. Deseos de todo tipo, una escalera al cielo; un cuaderno de sueños, la formula de vencer al miedo. Supongo que es la Navidad la que te hace esperar más de la gente y te cuesta menos sonreír; es como más sencillo, te lo pide el cuerpo cuando tu vecina ha vuelto a poner el balcón como un burdel de carretera; o cuando tus vecinos interrumpen tus periodos de estudio para cantar un villancico; el cuerpo te pide tener más energía cuando toda la banda suena al mismo tiempo, todos de negro, corbatas, y luces que solo se centran en ellos. Cuando el frio aprieta pero no te molesta, el cielo esta gris y caen copos de nieve; cuando la música suena más bonita al salir del piano, tienes más ganas de dar abrazos que de enfadarte. 

La mágia nos demuestra año tras año que hace algo en nosotros, algo especial, algo inexplicable