jueves, 13 de diciembre de 2012

La lluvia caía, de aquella manera en que en realidad no sabes si llueve o no; pero sabes que si porque solo miras al suelo y ves como las gotas siguen llenando los charcos; mientras los pisas con las botas de agua y la música a todo volumen no deja espacio para los pensamientos de las personas que caminan a tu lado por la calle. Pompas de jabón y colores del arco iris, y jabón por el suelo que se diluye con el charco, y un panel con deseos. Deseos de todo tipo, una escalera al cielo; un cuaderno de sueños, la formula de vencer al miedo. Supongo que es la Navidad la que te hace esperar más de la gente y te cuesta menos sonreír; es como más sencillo, te lo pide el cuerpo cuando tu vecina ha vuelto a poner el balcón como un burdel de carretera; o cuando tus vecinos interrumpen tus periodos de estudio para cantar un villancico; el cuerpo te pide tener más energía cuando toda la banda suena al mismo tiempo, todos de negro, corbatas, y luces que solo se centran en ellos. Cuando el frio aprieta pero no te molesta, el cielo esta gris y caen copos de nieve; cuando la música suena más bonita al salir del piano, tienes más ganas de dar abrazos que de enfadarte. 

La mágia nos demuestra año tras año que hace algo en nosotros, algo especial, algo inexplicable

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