miércoles, 12 de febrero de 2014

Brindo por todas aquellas cosas por las que dije : " yo nunca" ; por los abrazos que no me supieron a nada y de pronto me hicieron entenderlo todo; por las risas de madrugada en cualquier calle de la ciudad tras encontrarnos en el fondo de una botella llena de promesas rotas; brindo por los besos que solo entendian de soledades necesarias y que nunca tuvieron constancia en mi cabeza, que se eliminaron  por falta de espacio. Por las sonrisas apagadas de un momento malo, por saber de que manera había que encenderlas. Brindo porque pudimos aprender de lo malo, comernoslo y que no nos repitiera entre susurros y caricias; porque las heridas se cierran, y hay cicatrices que quedan bonitas si las miras de cerca. Porque hay cicatrices necesarias y al tacto son preciosas sobre tu espalda, con alguna historia que contar y un montón de gritos que no entendía. Porque un día tuve miedo de perderte sin haber conocido lo que perdía; sentia la angustía de tus malas caras; y la historia es diferente y no se porque página empezar a leerte. 
Brindo porque creo que despiertas cosas buenas, porque quiero conocer los malos pasos de tus zapatos, los instintos de tus fracasos. Brindo porque se me acabo la copa antes de tiempo y me di cuenta de que no me gustaba tragarme los problemas antes de escupirnos. Brindo porque meto la pata antes de empezar a caminar. En fin, porque hay amores que no huyen de la tormenta; porque la tormenta final, son ellos.

sábado, 1 de febrero de 2014

You are far from the usual

Ya no veo los amaneceres en tus pupilas, esas que llevaban tus ojos agotados del cansancio, luchando por no caer rendidos solo porque para mi amanecer era pronto para irse a la cama. No están tus malos días en mis nervios, incluso hace tiempo que tu risa ya no es la banda sonora de mis días de lluvia, de las cenas de más, de las sonrisas de un buen día. Cada vez más lejos sin ver realmente que es lo que esta cerca, un carretera inmersa de kilómetros que se reducen a 0, porque en nuestras cartas aún sigue el mismo remitente. Alomejor consumimos tantas horas juntas, puede que ya no haya tiempo en el mapa para más risas, aunque si lo haya para malas excusas, teléfonos que no hacen más que comunicar y el vacío de siempre. Un " luego te llamo" "ya te diré" ; futuros imperfectos que nunca llegan a resolverse; terceras personas que transportan el cuento de la lechera, que ya ni tiene leche ni nada, es un jarron de papel plástico que solo contiene la sombra de lo que un día fuimos. Y dicen que malas rachas tenemos todos, que todo pasa, pero a mi lo único que me pasa, es que me pesa; los cuentos, los malos momentos, y la preexistencia que no existe si no estás. Que por mi casa ya no pululan tus huellas en el parquet, y el cartón de leche no baja de la marca que le hice el día que te marchaste la última vez,  la risa sigue parada en ese instante en que te fuiste prometiendo volver; y el dulce ya no es tan dulce. Como si dejarás rastro al marcharte, unas marcas imborrables, como si se tratará de un mal trago del destino, un nudo en la garganta de estos que necesitas cortar porque no existe manera humana de deshacerte de él. Pero bueno, que importan las agujas del reloj, si aunque esté estropeado el tiempo sigue corriendo y yo te sigo echando de menos.