jueves, 25 de abril de 2013

No estamos hablando de pasión o desemfreno; ni de hormonas, o tampoco es excitación. No pretendes ser la más mala de la clase, ni un cotilleo, ni siquiera vas a fardar de que follas, que eres mayor; ni se te pasará por la cabeza contar como suenan los muelles de la cama.
 Estoy hablando de amor. Hablo de tener el primer fallo garrafal en el campo más temido por un adolescente: el sexo ; con la persona que consigue que las mariposas se peguen contra las paredes de tu estómago. Y tener miedo, y hacerlo mal para reirte de todo cuando te sientas ridicula. 

Quiero que cada centimetro de mi piel huela a ti 

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