jueves, 14 de noviembre de 2013

Juguete nuevo.

Nos encanta estrenar cosas, no tanto por el hecho de que sean nuevas, creo, que es más por el hecho de la emoción de cambiar de "aires" un poco. 
Comprarse un jersey nuevo, estrechito, de un color precioso que te favorece; esta muy bien, y estarás deseando que aparezca el momento oportuno (y en muchas personas, ni siquiera buscamos el momento, lo queremos, y lo queremos ahora) para ponertelo. Pero al segundo fin de semana de ponertelo echas de menos a tu jersey favorito; ese tan grande con el que estas tan cómoda, que no te sienta tan bien, pero te sientes tú misma con él. Y sin quererlo, has vuelto a la preciosa rutina de siempre y se te ha olvidado el jersey nuevo.  
Otras veces, nos da miedo lo nuevo, simplemente porque no sabemos a que nos estamos enfrentando, porque puede que no nos guste, o que incluso nos guste demasiado y no sepamos pararlo. Lo cómodo esta en lo conocido, ya se sabe lo que dicen : "Mejor lo bueno conocido que lo malo por conocer" ; pero siempre queda la intriga de saber si si o si no será mejor que lo que tenemos; lo que nos hace quedarnos en un tira y afloja constante. Y sentirnos un poco como cuando eramos niños y era nuestro primer día de clase, vulnerables, en el marco de la puerta, esperando que un niño de el primer paso para no arriesgarnos al rídiculo absoluto, a que se rien de nosotros, en general, a que nos desprecien por no ser lo que esperan de nosotros. 
En conclusión podriamos decir, que, agarra muy bien lo que tienes, y si aparece algo nuevo, lanzate, pero cuidadito con el flotador

No hay comentarios:

Publicar un comentario