domingo, 17 de noviembre de 2013

La ropa sobre la cama

A veces solo un momento te basta para encontrar la estabilidad, para cerrar las puertas abiertas, y dejar que el pasado sea eso, pasado; ni presente, ni posible futuro. También te das cuenta de que hay personas que necesitan volver a casa para encontrarse, y necesitan un abrazo de apoyo para continuar hacia adelante. Y entonces entiendes lo necesario de ciertos abrazos, y que hay vacios del corazón que no todo el mundo es capaz de llenar, y que alomejor (solo alomejor) si que existen las personas insustituibles. Y aunque creamos que no, muchas veces necesitamos nuestro espacio para encontrarnos a nosotros mismos para no perdernos del todo, para entender que necesitas tu estabilidad si pretendes seguir en el mundo de los vivos; y en ese momento decides que tienes toda la ropa encima de la cama y necesitas colocarla por baldas porque hay tanto desorden que te ahoga, cosas a medias; otras que no has querido nombrar por miedo a que te saliera en contra; o muchas que simplemente se han sentado a esperarte a que amueblaras el salón de tu vida, para después meterte con la habitación; esa donde de niña jugabas a papás y mamás y te da mucho miedo cambiar, por nostalgia, y a veces por soledad. Nos da mucho miedo cambiar las cosas de nuestra vida, o decidir que hacer con todas ellas, porque no sabemos como nos va a salir; porque cuesta empaquetar tu vida en una caja, somos cobardes y somos absurdos; y por eso alargamos las cosas más de la cuenta. 
Pero cuando sacas una historia que creias pasada y susurras al oido todo lo que tenias ganas que decir te sientes como cuando llegas a casa y te quitas los zapatos; y sientes que ya no hay nada que ocultar, que todo esta dicho; no hay secretos pero tampoco mentiras. 
Pero tambien hay que romper con el pasado, y puede, que este sea el principio del final. 

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