lunes, 24 de junio de 2013

Esconderse no suena tan cobarde de repente.

Y de repente se da cuenta de que no se encuentra en los rincones donde antes se refugiaba, y ya no tiene tan claras las cosas. Necesita una dosis de realidad, y cuando la encuentra un puñetazo en la cara la aturde, durante diez, quince, o quinientos minutos y ya no ve a larga distancia; y cuando ve más allá de la cortina de su habitación es un balance entre negro y rojo cobrizo, ninguno de los dos colores la gustan y esta asustada; como cuando la dejaban sola en casa de niña y necesitaba tener la televisión encendida para que los malos no se apoderaran de su cabeza, los malos pensamientos, la realidad otra vez por así decirlo. Una decisión podía cambiar el rumbo de su vida, y podría ser lo mejor, y debería serlo pero esta atada de pies y manos a ser lo que es. Parece que ser mayor no era tan bueno como te contaban, la edad a la que todos esperaban llegar era lo que ella aborrecía con todas sus fuerzas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario